- Hola soy Mario y estoy enamorado… creo
- Hola Mario (en coro)
- Dinos Mario, ¿qué te hace pensar que estás enamorado? Y además, ¿por qué lo dudas?

Bueno, verán… todo comenzó un día en que llegué al trabajo, ya saben, el trabajo de oficinista normalmente es bastante tedioso, monótono, mecánico… para algunos resultará tal vez aburrido, pero yo soy feliz cuando puedo sentir que todo está bajo control, pero no venía a hablarles de mi trabajo… disculpen, es que el estado en que me encuentro, definitivamente no puedo mantenerlo bajo control.

En fin, como les iba diciendo, ese día algo cambió, algo se salió de lo normal, algo simplemente cautivó mi mirada, y no era precisamente el monitor de mi computadora, sino algo que estaba detrás, algo que emitía una luz propia… alcé los ojos y la encontré, desde entonces cada día que llego a mi oficina, no hago más que buscarla vehementemente, no puedo pasar el día sin verla, siento que me ahogo de pensar que algún día no estará en el mismo sitio donde siempre la encuentro.

Es por eso que digo que estoy enamorado, de verla me palpita el corazón, pero al mismo tiempo me lleno de temor, es un sentimiento tan desconocido y al mismo tiempo tan apasionante. Por eso dudo, por eso temo… ¿qué pasará el día que no pueda volver a verla? ¿Qué pasará si un día simplemente se aleja de mí? ¿qué pasará si me cambio de oficina? Son tantas mis incertidumbres, tantas mis interrogantes, que lo menos que deseo es que ella se entere de estos sentimientos encontrados.

Dudo de mi enamoramiento porque dudo de su correspondencia, no… no es que nos mandemos cartas, aunque pensándolo bien no estaría nada mal cartearnos… pero no, no es de esto de lo que hablo, hablo más bien de que no puedo tener la certeza de que ella sepa al menos de mi existencia. ¿Será posible entonces decir que estoy enamorado, si ella no sabe nada de mí? Yo la miro diario, la miro y siento mil mariposas en el estómago, la miro y me lleno de calor por dentro. ¡Oh! No, no, no, no me miren así, no soy un calenturiento cualquiera, no me ha cruzado por la cabeza esto que están ustedes pensando, ustedes son muy duros para juzgar, se les ve en el rostro.

Quisiera decirle a ella lo mucho que la quiero, lo mucho que la añoro cuando no la veo, quisiera tener el coraje de desnudar mi corazón ante sus ojos y decirle: no sé cómo le has hecho para calar tan hondo... pero me encanta sentirme contigo, sentirte conmigo; pero soy un cobarde, lo sé… nunca antes me he dado la oportunidad de enamorarme y ahora que siento que por fin nace en mí el sentimiento, me topo con pared… Literalmente me topo con pared y saben ustedes ¿por qué? Pues porque justo ella es una… mejor no les digo, no diré más.

Lo siento, lo siento en verdad, no pretendía perturbar sus mentes, no pretendía encoger sus corazones, yo sólo necesitaba desahogarme y creo que lo hice, pero ella jamás sabrá todo lo que mi corazón ha hablado esta noche, ella jamás sabrá… porque ella es… (si quieres saber quién es ella… presiona aquí)