Flores Hermosa y voluble cual Girasol que en verano no tiene ojos más que para el Astro Rey.

Altiva como Rosa de Castilla nacida en el Tepeyac.

Tímida como Margarita al entregar tu amor.

Amor de un rato yo Morir amando.

Jazmín de España yo Plúmbago eternamente azul por tu desdén.

Si tuviera un poco del egoísmo del Narciso, de la elegancia del Clavel, de la humildad del Cardo, no estaría yo sufriendo ni imploraría con lágrimas en los ojos que No me olvides.

Todo hubiera sido más fácil si tus labios color Bugambilia no se hubieran posado en mi Copa de oro, llevándose consigo mi felicidad. Tus cuatro pétalos de Teresita Violeta al abrir su corola al viento y eclipsar mis sentidos, me tiñeron del color de la Jamaica y no hubo tisana de Manzanilla lo suficientemente poderosa para sacarme de mi turbación.

Con tu blancura radiante de Flor de Mayo, con tu excentricidad de Tulipán Negro, con tu alegría de Nochebuena me llevaste en un instante de la tierra al cielo; y yo flor de Biznaga sólo atiné a brotar con la lluvia que tus ojos colocaron sobre mi hombro.

Quisiera abrir mis alas como Ave del Paraíso, cortejarte con mi sombrero de Alcatraz, adueñarme de tu belleza de Orquídea Silvestre y llevarte conmigo al Jardín del Edén donde juntos floreceríamos siempre, y al final de la vida moriríamos juntos también en el invierno, pero siempre guardando la esperanza de volver a renacer con cada primavera.