[General ] 25 Abril, 2007 16:08

Tú con tu presencia y tu amor

Has despertado la poesía

Que yacía dormida dentro de mí

 

Tú con tus caricias y tus besos

Me has devuelto la vida

Y el sentido de existir

 

Tú que de sólo pensarte

Arrancas sonrisas a mi corazón,

Tú que de sólo mirarte

Estremeces mi razón

 

Tú has cambiado mi vida

Tú me has hecho sonreír

Tú me llevas con un beso

A un lugar en donde

Nunca antes existí

 

Contigo aprendo el amor

Contigo comprendo el amar

Contigo deseo vivir y amar

 

Apartarme de ti sería morir

Pero a tu lado sé que nada

Malo podrá suceder

 

Porque tú con tu abrazo

Y con tu calor me das

Una infinita protección

 

No digo que seas todo lo que deseaba

Porque eres mucho más,

Lo que sí te digo es que

No me alejaré de ti jamás.

[General ] 09 Abril, 2007 21:16
No veo nada, no siento nada… no hay luz a mi alrededor, sólo se apodera de mí el miedo cruel, miedo que no sé explicar ni comprender, miedo de sentir tu ausencia siempre, miedo de encontrarme sumida en las tinieblas, miedo de perderte.

 

-         ¿Alguien anotó las placas? ¿Alguien vio quién me atropelló? ¿Acaso usted vio algo señor?

-         No, señorita, yo no vi nada… aquí nunca pasa nada

-         ¿Usted joven, vio algo, escuchó algo?

-         Yo estaba distraído, no me fijé, lo siento…

-         Abuelita, usted estaba aquí cuando sucedió todo… ¿vio algo, recuerda algo?

-         Señorita, tranquilícese, ya viene la ambulancia

-         ¿Ambulancia?

-         Sí, está usted malherida y necesita que los paramédicos la ayuden y la lleven al hospital

-         ¿Pero por qué? Yo me siento bien, un poco adolorida es cierto, pero puedo caminar, me he estado moviendo, le he preguntado a otras personas.

-         Mira niña, tú no te has movido de tu lugar en varias horas, ninguno de nosotros estuvo aquí cuando sucedió el “accidente”.

-         ¿Accidente? ¿Cuál accidente? ¿Qué alguien me diga qué está pasando aquí?

 

De pronto comencé a sudar frío, intensos dolores me recorrían todo el cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los pies, no podía recordar qué me había pasado, qué me había traído a este hospital de mala muerte…

Si quieren saber la verdad, anoche yo fui la persona más feliz sobre la faz de la tierra, no me preocupaba nada, no tenía problemas, me sentía rodeada, invadida por el amor, me sentía invencible, no temía ni a la misma muerte, alguien me estaba protegiendo en un abrazo que jamás podré olvidar…

Después de un festín de amor supongo que me dormí, y ya no recuerdo nada, de pronto estos dolores, este cuarto de hospital, no puedo ni moverme, respirar me cuesta, siento una terrible opresión en el pecho, como si estuviera cargando un yunque sobre mí.

¡Cómo desearía en estos momentos encontrarme nuevamente protegida por el abrazo que anoche me rodeaba! Pero a decir verdad, estoy comenzando a dudar de que realmente lo haya sentido, tal vez fue todo un sueño… No, no pudo ser un sueño, tuvo que ser real, pero ¿cómo comprobarlo? Si tan solo pudiera sentirlo otra vez…

 

-         ¿Se siente mejor?

-         ¿Mejor dice usted enfermera? No entiendo…

-         Bueno, usted tiene múltiples contusiones, aún no podemos determinar qué le sucedió, no está malherida pero sí golpeada, pareciera como si la hubieran atropellado.

-         ¿Otra vez con esa vaina? Y dígame enfermera, ¿quién se le ocurre que haya podido atropellarme si yo estaba durmiendo en mi cama?

-         ¿Durmiendo? La encontraron tendida boca arriba en la calle, gracias a que una ancianita que pasaba por ahí dio aviso a la ambulancia es que usted está aquí.

-         Me duele la cabeza, pero alguien que me explique, ¿qué hacía yo en plena calle, y por qué no recuerdo nada?

-         Su memoria regresará pronto, hemos suprimido su capacidad de recordar por unos momentos, porque queremos ayudarla a superar pronto su dolor, la teoría de este hospital es que, si el paciente no recuerda, entonces le es más fácil recuperarse de sus traumatismos.

-         ¿Pero qué tipo de hospital es este? ¿Cómo se atreven a privarme de mis recuerdos? ¿Cómo se atreven a negarme la posibilidad de comprender qué fue lo que sucedió? ¿Cómo…?

-         Tranquilícese… lo único que logrará es que se vuelvan a abrir sus heridas, y eso no la ayudará en nada, si no se tranquiliza tendré que administrarle un sedante, y entonces sí habrá perdido para siempre sus recuerdos.

-         ¡No! se lo suplico… ¡no me dé tranquilizantes… no quiero sedar mi conciencia, deseo recuperar lo vivido! No me dé pastillas para olvidar, porque lo que sí recuerdo claramente es que antes de este momento yo me sentía envuelta en un inmenso amor, y no quiero perder ese bello recuerdo… ¡por favor! Tenga compasión de mí.

 

La enfermera se fue, no muy convencida de lo que yo le había dicho, pero finalmente había más pacientes que atender. Me quedé sumida en un profundo letargo, y de pronto me rodeó un calor delicioso, no un calor molesto como el que hace sudar y sentirnos pegajosos, este era un calor distinto, un calor que despertó mis sentidos, abrí los ojos, y al principio no podía distinguir bien, pero me parecía que había una persona al pie de mi cama, no estaba de pie sino al parecer de rodillas.

Me revolví un poco en la cama para llamar su atención, y alzó la mirada… Ahí estabas tú, hice un intento por levantarme para acercarme a acariciar tu rostro y tus cabellos, pero no pude, los malditos médicos me habían atado a la camilla.

 

-         ¿Mi amor?

-         Mi cielo… ¡por fin despertaste!

-         ¿Qué pasó mi amor? ¿Por qué lloras? Estoy viva, estás tú a mi lado… todo está bien. Acércate para enjugar tus lágrimas, no puedo moverme mucho.

 

Tú te levantaste lentamente, rodeaste mi cama y arrastraste una silla para sentarte a mi lado, donde pudieras ver mi rostro, donde pudiera tocar tus manos.

 

-         Mi amor, ¿qué pasó?, por favor dímelo porque estos médicos de pacotilla no quieren decirme nada, me amenazaron con arrebatarme mis recuerdos para siempre.

-         Mi vida, no sé por dónde empezar, no quiero recordar lo que pasamos anoche…

-         ¿Anoche? Anoche me tenías envuelta en tu amor, en tu cariño, nunca me sentí más segura que estando entre tus brazos, no entiendo mi amor.

-         Tal vez no lo recuerdas, pero hablamos mucho, lloramos un poco, y yo me fui, salí de la habitación sin decir te amo, a pesar de que tú lo habías dicho antes.

-         Pero corazón, eso no explica que yo esté en un hospital, y que tú estés así, ven mi amor, acércate… déjame secar tus lágrimas, déjame abrazarte, quiero sentirte cerca una vez más.

-         Mi vida no entiendes nada, ¿verdad? Justo por abrazarnos es que estás aquí.

-         ¿Pero cómo? No, en verdad no entiendo nada, un abrazo nunca le hizo mal a nadie, es una muestra perfecta de cariño, de amor, de mi amor por ti, deseo abrazarte, besar tu frente y hacer que todo pase… ven a mis brazos corazón.

 

Por una vez me escuchaste, hiciste lo que yo te pedía, ya no discutiste más, y te acomodaste a mi lado en esa fría cama de hospital, yo te abracé, te envolví con todo mi amor, y me volví a dormir, pero no fue un sueño intranquilo, al contrario, fue un sueño lleno de paz al descubrir que nada me hacía sentirme mejor que tenerte entre mis brazos, justo ahí es donde pertenecías, y no quería soltarte… aún no deseo soltarte.

Varias horas después sonó el despertador, lo apagaste y te desprendiste un poco de mi abrazo, yo estaba tan dormida que no me di cuenta, hasta que de pronto sentí tu mirada que me observaba atentamente, abrí los ojos, y al verte a ti se me iluminó el rostro, como cada mañana, no me dolía nada, no había una cama de hospital, ni enfermeras ni médicos de pacotilla, estábamos en nuestra habitación, en donde estamos siempre, en donde dormimos siempre abrazándonos para protegernos mutuamente de todo mal.

Como cada mañana, me besaste la frente, y yo comencé a reír…

 

-         ¿Qué te pasa mi vida, por qué amaneciste tan contenta hoy?

-         Mi amor, si yo te contara… tuve un sueño de lo más extraño, estaba en un hospital, decían que me habían atropellado, ¿tú crees?

-         ¡Ay corazón! Creo que tenemos que empezar a cenar un poco más ligero… Anda, ve a bañarte en lo que preparo el desayuno, sino, se nos hará tarde para ir al trabajo.

-         Sí mi amor… pero antes, abrázame fuerte, y déjame besarte una vez más…

-         ¡Oh! Estate quieta… si apenas comienza el día

-         Y nada me alegra más, que comenzarlo junto a ti, te amo, te adoro, te necesito… eres la razón de mi vida, y nada deseo más que vivir cada día junto a ti.

-         Definitivamente no sé qué mosca te picó anoche, pero si te hizo amanecer así, que te pique cada noche corazón. Yo también te amo.

 

FIN

Jueves Santo, 5 de Abril, 2007