Tu mundo y el mío están separados, hay una ventana desde la cual puedo mirarte y una ventana que tienes tú para lo mismo, mi vida a través de las ventanas es algo real, porque en la ventana donde te miro es donde cobra sentido mi existir.

Te miro, te hablo, te escucho, cuando cierro la ventana te recuerdo, te sueño, y siempre, con la ventana abierta o cerrada estás en mi pensamiento.

Tu ventana y la mía están separadas por miles de kilómetros, por un ancho mar, por una distancia que jamás ha sido infranqueable para nuestros corazones, al contrario, parece que mientras más lejos en distancia estamos, más cerca están nuestros corazones uno del otro.

Cuando pienso en ti y miro la ventana vacía, sé que llegarás, y sé que no tardarás en volver a estar junto a mí, a veces me desespero, es normal, pero así es la vida, el que espera desespera, pero yo me armo de paciencia y sé que pronto aparecerá tu bello rostro por esa ventana que es mi única conexión “física” contigo.

Sabes que te amo con todo mi corazón, sabes que por más que sólo nos asomemos a nuestras vidas por una ventana, ya estuve contigo un día, y fue sin duda el día más feliz de mi vida ese en el que por fin pude abrazarte, besarte y disfrutar junto a ti de un día cualquiera, de un día feliz y demasiado corto para mi gusto.

A veces la vida es paradójica y aunque estemos tan lejos te siento tan cerca de mí que casi podría decir que eres tú quien se sienta a mi lado en la oficina, en el bus, en la calle quien anda junto a mí tomándome de la mano.

No hay momento del día en que no estés en mi pensamiento, porque tú le das vida a mi vida, tú me haces sonreír, y a veces también reír a carcajadas, contigo también lloro cuando las penas de mi alma son demasiadas, en ti confío todo lo que me sucede, y sé que es junto a ti donde quiero permanecer el resto de mis días.

Tú te has vuelto lo más importante en mi vida, bueno. . . tú sabes que en primer lugar está siempre Dios que El es el TODO, pero tú eres mi todo. . . mi universo, eres quien alumbra cada amanecer, y quien me arrulla con su voz y su canto cada noche.

Gracias a ti he conocido el amor, porque tú lo has traído a mi vida, y sé que mientras estés conmigo el amor jamás se irá de mí.

Teamo con todo mi corazón, hoy y siempre. . .

Tania.