Compu A lo largo de la vida me he preguntado muchas veces ¿qué pasa cuando un ser querido muere? Pues verán, la primera muerte "cercana" que sentí fue hace dos años, un 15 de mayo, cuando mi amiga Elvira murió de un tumor en el cerebro, sólo tenía 26 años, y dejó tras de sí un esposo y dos hijos; y un inmenso vacío en su familia y amigos. Entonces la verdad yo no comprendía muy bien el asunto este de la muerte, cuando me dieron la noticia, me eché a llorar desconsoladamente, iba sola en el coche, y atiné a orillarme para no causar un accidente... Un año y meses después, el 17 de julio de 2005, una segunda muerte cercana (cercanísima) me tocó; falleció mi abuelo Marcelo (el papá de mi mamá), de él aprendí muchísimas cosas, heredé otras tantas, y disfruté todos los años que Papá Dios me permitió estar con él. El año pasado, cuando él falleció, el huracán Emily entró a tierras quintanarroenses, yo estaba comisionada por mi jefe a hacer reportajes en la zona hotelera (el huracán entraría por la noche); así que durante la mañana, me dediqué a reportear; en eso estaba, camino al aeropuerto cuando recibí una llamada telefónica desde Cd. Victoria: "tu abuelo murió". Contrario a lo que podrían pensar, no lloré, no me entristecí, la verdad es que suspiré aliviada porque mi abuelo había estado algunos años enfermo, y la verdad es que cada día le costaba más trabajo seguir entre nosotros, pero eso sí, la sonrisa y el chiste a la mano, los mantuvo hasta el último día de su vida. Y ese es el recuerdo que tengo de él; una persona que siempre se dedicó a sonreír, y a hacer sonreír a los demás, que siempre ayudó a cuanta persona se topó en el camino, que nunca dejó pasar una oportunidad de hacer el bien... ¡Ese es mi abuelo! Ahora, a un año de su muerte, creo comprender un poco mejor lo que pasa cuando un ser querido muere... Simplemente ya no lo vemos físicamente, pero sabemos que se ha quedado con nosotros a través de sus enseñanzas. Por eso, gracias Abuelo Marcelo, gracias porque con tu ejemplo me formaste como soy.