Hug Hay personas cuya presencia en nuestra vida se vuelve algo vital, personas cuyos rostros tal vez jamás hemos visto, más que en fotografías desvaídas por el tiempo, personas que nos llenan de añoranzas, recuerdos y esperanzas.

Hay personas que sin haberles dado nunca un abrazo, lo reciben con igual intensidad que si te tuvieran enfrente aún que ese abrazo sea sólo una palabra acompañada de un gran sentimiento. Hay personas que al no aparecer dejan un vacío inmenso, que no puedes llenar y que además no sabes cómo se creó.

Hay presencias que se vuelven indispensables, presencias remotas, presencias virtuales, presencias que llenan tu vida de sentido y color. Presencias grandes, presencias pequeñas, presencias de colores… presencias que se convierten en flores, amigos, amores.

Y además me han dicho en repetidas ocasiones que yo también he podido “materializarme” como esas presencias de las que hablo, que han podido llegar a sentir mi abrazo, mi cariño, mi consuelo, aunque cientos de kilómetros nos aparten físicamente.

Un abrazo no reconoce fronteras, un abrazo no tiene final, un abrazo es lo que todos necesitamos cuando nuestra alma necesita reposar.

Así que hoy, sin más preámbulos me decido a regalar a cada persona, a cada presencia que pasee su mirada por estas líneas un abrazo para que se lo ponga cuando más lo necesite.