Mis muchachos Estoy comenzando a despedirme y no me hallo… Quisiera seguir en el ambiente estudiantil, pero no siempre se puede. Está visto que para vida de sobresalir hay que sacrificar ciertas cosas. Hoy decido sacrificar una de mis más grandes satisfacciones: la docencia, para aspirar a un mejor futuro laboral.

Estoy comenzando la cuarta década de mi existencia y creo que aún tengo muchas cosas que aportar. En un lustro más seré elegible para dar clases en maestría, y aún sin haberlo probado, creo que es un reto mayor formar a los licenciados de mañana.

Nunca me han gustado las despedidas, pero por hoy creo que si bien es una de las decisiones más difíciles que he tomado, lo que me espera de aquí en adelante, será una sorpresa tras otra, en el fondo, lo único que deseo es mejorar y con la ayuda de Dios estoy segura de que lo lograré.

Hoy me despido de la docencia universitaria, mañana será otro día y de aquí en adelante espero que todo sea un continuo descubrir.

Agradezco a quienes me pusieron en la senda de la enseñanza, gracias a ellos descubrí una faceta de mi persona que desconocía, y hoy ese descubrimiento se ha capitalizado en decenas de jóvenes que al pasar por mi aula se han llevado un poco de mí y me han dejado lo mejor de sí.

Hasta pronto.