Amore El amor no pide razones ni motivos, no da explicaciones sólo llega, y cuando te envuelve te sientes capaz de cualquier cosa, eres capaz de hacer locuras en su nombre, qué irónico que podamos hacer muchas cosas en nombre de algo tan intangible e inasible como el amor.

Pero ¿quién no ha deseado en su sano juicio padecer víctima de un amor? Yo desde que abro los ojos por la mañana, hasta que los cierro por la noche lo único que deseo es dar y recibir amor, reparto besos y abrazos y te quieros, también reparto uno que otro te amo, esos son más escasos, porque amar y querer son tan distintos como el agua y el aceite.

El amor que hoy me invade es un amor que no puedo describir, como dije hace unas horas, me sorprendo diciéndome que nunca había amado así, cuando en realidad lo más sorprendente es que aún en nuestra época tengamos la capacidad de amar, y no sólo eso, sino que somos capaces de reconocernos como seres amantes, porque sin importar si amamos, la vida, a Dios, a la humanidad, el sentimiento es el mismo, el amor es el mismo.

El amor no cambia, porque AMAR, lo que se dice AMAR es para mí sinónimo de dar(se), de compartir(se), de confiar, de creer, de simplemente ser hijos de Aquél que es AMOR.